Tensión entre Femexfut y Concacaf abre debate sobre retorno a Libertadores
La relación institucional entre la Federación Mexicana de Fútbol y la Concacaf atraviesa un momento crítico, motivando a los dirigentes mexicanos a explorar alternativas internacionales para sus clubes.

La Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) mantiene una relación institucional desgastada con la Concacaf tras la reciente conclusión del Mundial de 2026. Fuentes cercanas al organismo nacional señalan que la falta de acuerdos comerciales y las discrepancias en el calendario deportivo han generado una fractura interna, provocando que la cúpula directiva mexicana busque nuevos horizontes para fortalecer la competitividad de sus clubes.
El descontento ha escalado al punto de que el regreso a la Copa Libertadores es visto como una opción viable dentro de la estrategia a largo plazo. Los directivos de la Liga MX analizan formalmente las condiciones de la Conmebol, evaluando si el retorno a Sudamérica permitiría mayores ingresos económicos y un nivel de exigencia superior para el talento local, contrastando con el modelo actual de la confederación regional.
Esta estrategia de acercamiento a Sudamérica también funciona como una postura diplomática ante las autoridades de la Concacaf. El objetivo de la Femexfut es presionar por mejores condiciones de gobernanza y una mayor equidad en la distribución de beneficios, utilizando la posibilidad de una alianza con la Conmebol como un mecanismo de negociación estratégico.
Aunque el proyecto de mudar la estructura competitiva es todavía una propuesta preliminar, el sector directivo no ha descartado analizar escenarios más radicales. La posibilidad de buscar una integración más estrecha con el fútbol sudamericano plantea interrogantes sobre el futuro del mapa futbolístico en el continente y la relevancia de las competencias regionales actuales.
Por ahora, la Femexfut mantiene una postura cautelosa mientras espera respuestas claras de los organismos internacionales. La estabilidad del fútbol mexicano en el corto plazo dependerá de la capacidad de sus líderes para equilibrar estas aspiraciones internacionales con las obligaciones contractuales vigentes dentro de la zona norteamericana.


