Guía práctica para preparar el lunch escolar en el regreso a clases
Greysi Delgado presenta ocho recomendaciones fundamentales para organizar loncheras escolares saludables, atractivas y seguras para los estudiantes mexicanos.

Ante el inminente regreso a las aulas en México este agosto de 2026, la organización de los alimentos escolares se convierte en una prioridad para las familias mexicanas. Greysi Delgado ha compartido una serie de ocho consejos estratégicos destinados a transformar la preparación del lunch en un proceso eficiente, higiénico y visualmente estimulante para los estudiantes de educación básica.
El primer punto fundamental radica en el control de las porciones, sugiriendo el uso de recipientes con divisiones para equilibrar grupos alimenticios sin exceder las necesidades calóricas diarias. Delgado enfatiza la importancia de seleccionar loncheras con materiales térmicos adecuados que garanticen la conservación de la temperatura, un factor crítico para prevenir la descomposición de los alimentos durante las jornadas escolares prolongadas.
En cuanto a la seguridad alimentaria, el protocolo de limpieza es innegociable. Se recomienda lavar minuciosamente los recipientes y cubiertos con agua y jabón neutro, asegurando que estén completamente secos antes de ser utilizados nuevamente para evitar la proliferación de bacterias. Además, la presentación visual desempeña un papel clave; integrar colores variados mediante el uso de frutas y verduras frescas incentiva a los menores a consumir sus alimentos con mayor disposición.
La practicidad también se logra a través de la planificación semanal, evitando la improvisación matutina que suele derivar en opciones poco saludables. Delgado propone dedicar un espacio breve los fines de semana para el lavado y precocción de insumos básicos, optimizando el tiempo de los padres de familia antes de la salida escolar. Incorporar pequeños detalles, como notas de aliento o cortes creativos en los alimentos, ayuda a fortalecer el vínculo afectivo durante la jornada educativa.
Finalmente, la elección de insumos debe alinearse con las recomendaciones nutricionales vigentes para reducir el consumo de azúcares procesados. Implementar estas prácticas no solo facilita la logística diaria de los hogares, sino que contribuye directamente a la formación de hábitos alimenticios conscientes desde la infancia, un pilar fundamental para el desarrollo integral en el contexto del sistema educativo nacional.


